La fundación del convento de Villarreal data del 5 de septiembre de 1593 gracias a la donación de los terrenos por parte de Dña. Juana Piquer y a la cláusula que exigía a los frailes que la fundación se realizase en el plazo máximo de un año (sin esta condición no sabemos lo que hubiera pasado). Parecióle pequeña la extensión donada al P. provincial, Fr. Baltasar Pons, para la construcción de un convento y una iglesia. Solicitó del ayuntamiento la cesión de la ermita colindante, dedicada a S. Blas y a Sta. Bárbara, como iglesia conventual. El consejo municipal accedió con la condición que mantuviera la nueva iglesia los titulares de la ermita. En 1602 se acuerda por parte del clero local y de la comunidad el itinerario de las procesiones que celebrarían los frailes en sus festividades. Los frailes del convento de Villarreal gozaban de buena fama como predicadores y el ayuntamiento les encargaba todos los años la predicación de la cuaresma y de las fiestas principales de la villa.

   En el capítulo provincial de 1650 se decreta que el convento de Villarreal se dedique a la "reforma" o "estricta observancia" (no son conventos de la descalcez, sino lugares donde se pueda vivir de una forma más radical nuestra regla y constituciones, de forma voluntaria y en nuestras casas ) para las comunidades de la Provincia en el Reino de Valencia, puesto que para el de Aragón había destinadas otras comunidades en sus tierras. Aunque la implantación de conventos reformados era un deseo de la provincia desde al menos 1617, todos los intentos anteriores al de Villarreal había fracasado o no se habían iniciado. Siguiendo el ejemplo de Villarreal se reformaron los de Onda y Orihuela. Villarreal mantendrá siempre este espíritu de convento reformado viviendo la observancia y la piedad de la manera más estricta. Además de sus tareas conventuales se dedicaban a la administración de los sacramentos, a la dirección espiritual desde el confesionario y a las obras de caridad.
  

   La vida del convento mantuvo siempre la misma línea de observancia y en las veces que se vio rota no fue por el declinar del fervor espiritual de los frailes sino por las guerras que les hacían abandonar el convento impidiendo así su cotidiana actividad. En el siglo XVIII tuvo lugar la guerra de sucesión. Villarreal fue saqueada e incendiada por las tropas borbónicas y los frailes tuvieron que huir del convento refugiándose en el de Onda a excepción de 3 ó 4 que se escondieron en el mismo convento para no dejarlo abandonado. En cuanto pudieron, los religiosos huídos regresaron a su diario quehacer y así se vivió en paz y observancia casi 100 años, hasta que de nuevo otra guerra los hizo huir. Era la guerra de la Independencia. Otra vez los frailes camino de Onda. Los frailes que se mantuvieron dispersos sin ir a Onda eran socorridos económicamente desde esta comunidad, pero en cuanto les fue posible volvieron todos al cenobio. El golpe más duro estaba todavía por venir: la desamortización y posterior exclaustración. Cuando la desamortización se hizo efectiva en Villarreal en 1835 había en el convento 15 frailes que vieron como el convento se convertía en granja de gusanos de seda y fábrica de hilo de seda y posteriormente almacén de naranjas y la iglesia en fábrica de alcohol hasta que en 1877 un grupo de sacerdotes y seglares compraron convento e iglesia. Cuando hubieron arreglado la iglesia se la ofrecieron a sus antiguos propietarios, los carmelitas, éstos mermados en número y fuerzas no pudieron hacerse cargo de la misma declinando así la oferta recibida y optando por la fundación del Carmen de Onda, de mayor tradición y consonancia con el espíritu primigenio de la Orden de oración y retiro.

   Ante la renuncia hecha por los carmelitas, el convento y la iglesia de Villarreal es ofrecida a los franciscanos O.F.M. que pronto vendrán a hacerse cargo del mismo, con la condición de que deben dejar libre una sala para las reuniones de la V.O.T. de Carmen y se encargan de atenderla espiritualmente, manteniendo así el fervor carmelitano en el pueblo que tras casi 50 años de la salida de los frailes se sigue celebrando entre los jóvenes la fiesta de S. Elías y compraron una imagen nueva en 1882. Hoy, más de 130 años después, en la iglesia del antiguo convento se mantiene el altar a la Virgen del Carmen. En la fachada principal solamente hay una hornacina con la imagen de nuestra Madre y hermosura del Carmelo. En la cúpula del centro de la iglesia se mantienen los frescos con las imágenes de S. José, Sta. Teresa y Sta. María Magdalena de Pazzi, y una lápida que por la antigüedad debe ser de alguna bienhechora importante para la edificación del convento. El convento da nombre a la calle en donde se encuentra y todavía hoy mucha gente llama a dicha iglesia "el Carmen".


   Como el fuego del Carmelo seguía ardiendo en Villarreal, el P. Simón Garcia, natural de dicha villa, influyendo en el provincial electo en el capítulo provincial de Onda el año 1923 consigue venir a Villarreal junto con Fr. Carmelo Alba, en noviembre de aquel mismo año, a una alquería propiedad de mosén Ferreres. En junio de 1924 se trasladan a la alquería de Sanchis. En enero de 1925, unos días antes de morir, el obispo de Tortosa concedió licencia para la fundación del convento de Villarreal. Sin embargo el P. Ortiz, provincial, y una vez obtenidas las licencias de la Orden, cursó otra vez la petición al nuevo prelado. Antes de hacer la solicitud de permiso de fundación ya se había buscado el terreno donde edificar.

                     Curso 1929-30

En mayo de 1926, en la festividad de Sta. María Magdalena de Pazzi, se comenzaron los fundamentos y el 24 de noviembre, fiesta de S. Juan de la Cruz, de 1927 se realizó la bendición del convento y capilla del marianado y el traslado oficial de la comunidad al nuevo convento, en el emplazamiento que hoy conocemos. En breve funcionó en esta casa el seminario menor, puesto que los marianos ya residían desde octubre de 1925 en la alquería-convento de Sanchis adonde vinieron desde el Santuario de la Cueva Santa. Asímismo se acogió en su iglesia a la T.O.C. que seguía ubicada en el antiguo convento. Ese mismo mes de noviembre de 1927 se concedió a la comunidad encargarse de la iglesia del Calvario.

   En el año 1931 por miedo a la República mandaron los superiores a los marianos a su casa dando por concluído el curso y aprobando a todos. Pasado el miedo volvieron y de nuevo fueron despedidos a sus casas al estallar la guerra civil española. Los frailes se quedaron en el convento.El 22 de julio de 1936 fueron expulsados, algunos perdieron la vida camino de su casa y hoy estan en proceso de beatificación: PP. José Plana Puig, Juan Evangelista Muñoz Tornero, Juan Bautista Ferre Vañó, Eliseo Almela Clausell y Esteban Bordas Querol. El convento, al contrario de lo que se acostumbraba, no solo no fue destruído sino que como se utilizó de cuartel y hospital fue ampliado siguiendo los planos originales del convento, que por falta de medios económicos estaba por acabar. Después pasó a ser cuartel de los "nacionales" y el P. Espiridión Cabrera, nombrado provincial el 30 de diciembre de 1938, reclamó el convento al ejército y éste tras comprobar su propiedad lo devolvió a la Orden a principios de octubre de 1939 y a finales del mismo mes y año ya estaba preparado el convento para albergar en él de nuevo el marianado trayendo desde el Henar los 7 primero marianos el día 27.

   En 1943 tras acuerdo entre nuestro provincial y el de la Bética, el marianado de Villarreal pasa a ser también colegio filosófico viniendo los coristas de ambas provincias, para lo cual antes tuvo que adecuarse el convento y hacer el coro de la iglesia. En 1946 vuelven a Osuna los estudiantes Béticos; en 1948 se erige el comisariado de Castilla y los estudiantes de aquella zona también parten hacia el Henar; en 1949 los teólogos son enviados a Roma quedando Villarreal como marianado única y exclusivamente.          

     En 1952 dentro del marianado se funda el patronato de S. Elías como escuela nacional ( esto lo trataremos en otro apartado). A finales de 1955 y principio de 1956 se construyó un pabellón para dar cobijo a una comunidad de hermanas que se encargasen de la comida y lavado de la ropa del marianado. El 14 de abril de 1956 llega la primera comunidad de hermanas carmelitas del Sagrado Corazón. Por falta de vocaciones, en el verano de 1983 y tras 26 años de asistencia a nuestros marianos abandonan el seminario. El marianado era la tarea principal de la casa, pero la falta de vocaciones hizo que al marcharse el último seminarista en 1991 este marianado entrase en un largo letargo con la esperanza de despertar algún día.

                                                                HOY EN DIA

   En la actualidad formamos la comunidad 6 religiosos que nos dedicamos fundamentalmente al colegio, unos dando clases y otros en administración y servicios. Las tareas pastorales las orientamos fundamentalmente hacia el colegio, JUCAR, y la T.O.C., sin embargo los servicios litúrgicos son muy extensos. Desde esta comunidad se atiende el monasterio de las clarisas de Onda, con la ayuda de nuestros hermanos de Onda que les celebran durante la semana. También atendíamos a las Hermanas de la Consolación que teníamos cerca de nuestra comunidad, pero desde que cerraron la casa atendemos los domingos a la comunidad que reside en el colegio. Los lunes el P. Elías celebra la eucaristía en la residencia de ancianos, que tenemos frente a casa, con aquellos enfermos que no pueden salir de la residencia. Esporádicamente, también asistimos al colegio de la Consolación y Fundació Flors a los actos religiosos que nos llaman. Y muchos párrocos de la diócesis saben nuestro número de teléfono de memoria puesto que cada vez que necesitan ausentarse nos llaman para suplirlos en sus respectivas parroquias, cosa que hacemos en la medida de nuestras posibilidades.

   También colaboramos con Cáritas, tanto local como diocesana, de forma directa participando en alguno de sus programas, de forma indirecta prestándoles nuestros locales para sus asambleas y jornadas de formación; nuestras instalaciones que están abiertas a cuantos nos las solicitan también han servido para las reuniones y jornadas de reflexión de la HOAC y FRATER, así como de la delegación de pastoral seglar, que las utilizaron para celebrar su jubileo particular.